domingo, 21 de febrero de 2010

Primer Domingo de Cuaresma



4,1-13 Antes de comenzar su ministerio, Jesús es sometido a prueba (cfr Eclo 2,1-3, Sant 1,2-4) Lleno de Espíritu y movido por él (Rom 8,13), va a repetir la experiencia de Moisés y del pueblo en el desierto (Ex 16,35, 24,18, Nm 14,33) Es puesto a prueba por el "Diablo" -que no figura en el Éxodo- (compárese 2 Sm 24,1 con la versión del mismo hecho en 1 Cr 21,1 y véase Job 1 -2) El diablo presenta y representa un proyecto de acción opuesto al del Padre Como los otros sinópticos, Lucas selecciona tres pruebas ejemplares, y se aparta de Mt y Mc al colocar la culminante en el centro La escena presenta en forma dramática, en un escenario
despojado, la oposición de los planes humanos, "diabólicos", al plan divino de salvación Pablo describirá la lucha en el interior del hombre (Rom 7,15-22)
4,2-4 La prueba del hambre está recogida y explicada en Dt 8,3, del cual cita sólo
una parte, en el original sigue "sino de todo lo que sale de la boca de Dios" El ayuno de cuarenta días es como el de Moisés (Ex 34, 28) o Elias (1 Re 19,8)
4,5-8 Mirada más ancha que la visión de Abrahán (Gn 13,14-15) o la de Moisés (Dt 34,1-4) El Diablo pretende ser señor del mundo y poder disponer de él a voluntad véase 2 Cor 4,4, quizá alusión al culto imperial Es un poder que compete a Dios solo (Dn 4,22) y lo concede a quien quiere (Jr 27,7)
La condición del Diablo es postrarse (como en Dn 3,5), reconociendo su dominio y
sus leyes para triunfar En la propuesta descubrimos lo diabólico de la ambición, del
poder incontrastado Jesús responde escuetamente, citando un texto fundamental y muy
conocido (Dt 6,13)
4,9-12 La tercera prueba discurre a golpes de "argumentos de escritura" El Diablo
cita un gran salmo de confianza (91,11), resulta irónico que dicho salmo cante el poder sobre las fuerzas demoníacas Jesús cita Dt 6,16 Poner a prueba a Dios es pedirle o exigirle milagros injustificados 4,13 Termina la prueba (Heb 4,15), hasta
otra ocasión la del poder de las tinieblas (22,53) o cuando entre en Judas (22,3)

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